Liber MMM

Este curso es un ejercicio en las disciplinas de trance mágico, una forma de control mental que tiene semejanzas con el yoga, la metamorfosis personal y las técnicas básicas de la magia.  El éxito con estas técnicas es un requisito previo para cualquier progreso verdadero en el programa de estudios del iniciado 3°.

Un diario mágico es la herramienta más esencial y poderosa del mago.  Debe ser lo bastante grande como para permitir una página completa para cada día.  Los estudiantes deben registrar el momento, duración y grado de éxito de cualquier práctica que emprendan.  Deben tomar notas sobre los factores ambientales conducentes al trabajo (o que lo afecten de algún otro modo). Se invita a quienes deseen notificar a la Orden de su intención de comenzar el trabajo, a hacerlo a través del editor.

CONTROL MENTAL

Para hacer magia efectivamente, debe desarrollarse la habilidad de concentrar la atención, hasta que la mente pueda entrar a un estado semejante al trance.  Esto se logra en varias etapas: inmovilidad absoluta del cuerpo, regulación de la respiración, detención de los pensamientos, concentración en un sonido, concentración en objetos y concentración en imágenes mentales.

Inmovilidad

Ponte en cualquier posición cómoda y trata de permanecer en ella lo más que puedas.  Trata de no parpadear ni de mover para nada la lengua, los dedos ni ninguna otra parte del cuerpo.  No dejes que la mente se dispare en largas series de pensamientos sino más bien obsérvate pasivamente a ti mismo.  Lo que parecía ser una posición cómoda puede volverse una agonía con el tiempo, ¡pero persiste en ella!  Reserva un tiempo cada día para esta práctica, y aprovecha además cualquier oportunidad de inactividad que pueda surgir.

Registra los resultados en el diario mágico.  No debes darte por satisfecho con menos de cinco minutos.  Cuando hayas logrado quince, pasa a la regulación de la respiración.

Respiración

Permanece tan inmóvil como sea posible y comienza a respirar deliberadamente con mayor lentitud y profundidad.  El objetivo es usar toda la capacidad de los pulmones, pero sin ninguna tensión o esfuerzo muscular desmedido.  A fin de alargar el ciclo, los pulmones se pueden mantener vacíos o llenos entre la exhalación y la inhalación.  Lo importante es que la mente debe dirigir toda su atención al ciclo respiratorio.  Cuando puedas hacerlo durante treinta minutos, pasa al no pensar.

No pensar

Los ejercicios de inmovilidad y respiración pueden mejorar la salud, pero no tienen otro valor intrínseco aparte de ser una preparación para el no pensar, que es donde comienza la condición del trance mágico.  Mientras te encuentras inmóvil y respirando profundamente, empieza a retirar la mente de cualquier pensamiento que surja.  El intento de hacer esto revela inevitablemente a la mente como una furiosa tormenta de actividad.  Sólo la mayor determinación puede obtener aunque sólo sea algunos segundos de silencio mental, pero incluso esto es un triunfo.  Trata de tener una vigilancia completa sobre la aparición de pensamientos y trata de alargar los períodos de quietud total.

Tal como la inmovilidad física, esta inmovilidad mental se debe practicar en momentos predeterminados y además cada vez que se presente un período de inactividad.  Debes registrar los resultados en tu diario.

Trances mágicos

La magia es la ciencia y el arte de hacer que ocurran cambios de acuerdo a la voluntad.  La voluntad sólo se puede volver mágicamente efectiva cuando la mente está enfocada y no interfiere con la voluntad.  La mente debe en primer lugar disciplinarse a sí misma para enfocar toda su atención en algún fenómeno sin importancia.  Si se intenta enfocarse en alguna forma del deseo, el efecto se frustra por la avidez de resultado.  La identificación egotista, el miedo al fracaso y el deseo recíproco de no lograr el deseo, que surgen de nuestra naturaleza doble, destruyen el resultado.

Por lo tanto, al seleccionar temas de concentración, escoge aquellos que no tengan ninguna importancia espiritual, egotista, intelectual, emocional o útil: cosas insignificantes.

Concentración en un objeto

La leyenda del mal de ojo proviene de la habilidad de brujos y hechiceros de mantener una mirada absolutamente fija.  Esta habilidad se puede practicar con cualquier objeto: una marca en la pared, algo en la distancia, una estrella en el cielo nocturno; cualquier cosa.  Sostener una mirada absolutamente fija y sin fluctuación sobre un objeto por más de unos momentos resulta extraordinariamente difícil, sin embargo hay que persistir en ello durante horas cada vez.  Hay que resistir todo intento del ojo por deformar el objeto y todo intento de la mente por hallar otra cosa en qué pensar.  A la larga es posible extraer secretos ocultos de las cosas mediante esta técnica, pero la habilidad se debe desarrollar trabajando con objetos sin importancia.

Concentración en el sonido

La parte de la mente en que surgen los pensamientos verbales se pone bajo control mágico mediante la concentración en sonidos imaginados mentalmente.  Se escoge cualquier sonido simple de una o más sílabas, por ejemplo Aum u Om, Abrahadabra, Yod He Vau He, Aum Mani Padme Hum, Zazas Zazas, Nasatana Zazas.  El sonido escogido se repite una y otra vez en la mente a fin de bloquear todo otro pensamiento.  Aunque el sonido elegido pueda parecer inadecuado, se debe persistir en él.  Finalmente puede que el sonido parezca repetirse automáticamente e incluso puede ocurrir en sueños.  Estas son señales alentadoras.  La concentración en el sonido es la clave de las palabras de poder y ciertas formas de lanzamiento de conjuros.

Concentración en la imagen

La parte de la mente en que surgen los pensamientos gráficos se pone bajo control mágico mediante la concentración en una imagen.  Se escoge una forma simple, como un triángulo, círculo, cuadrado, cruz o media luna, y se la mantiene sin distorsiones en la imaginación durante el mayor tiempo posible.  Sólo el más decidido de los esfuerzos podrá hacer que la forma imaginada persista durante cierto tiempo.  Al principio debe buscarse la imagen con los ojos cerrados.  Con práctica ésta se puede proyectar en cualquier superficie lisa.  Esta técnica es la base del lanzamiento de sigiles y la creación de formas de pensamiento independientes.

Los tres métodos para obtener el trance mágico sólo darán resultados si se persiguen con la más fanática y mórbida de las decisiones.  Estas habilidades son altamente anormales y comúnmente inaccesibles a la conciencia humana, ya que exigen tal concentración inhumana, pero las recompensas son grandes.  Registra en tu diario mágico el trabajo formal de cada día y cualquier oportunidad adicional que se haya empleado.  Ninguna página debe quedar en blanco.

Metamorfosis

Con frecuencia se ha llamado Gran Obra a la transmutación de la mente en conciencia mágica.  Ello tiene un propósito de largo alcance que lleva finalmente al descubrimiento de la Voluntad Verdadera.  Incluso una ligera capacidad de cambiarse a sí mismo es más valiosa que cualquier poder sobre el universo externo. La Metamorfosis es un ejercicio en la reestructuración voluntaria de la mente.

Todos los intentos de reorganizar la mente involucran una dualidad entre las condiciones como son y la condición preferida.  Así es imposible cultivar cualquier virtud como la espontaneidad, el regocijo, el orgullo piadoso, la gracia o la omnipotencia sin involucrarse durante el proceso en más convencionalismo,  pena, culpabilidad, pecado e impotencia.  Las religiones se fundan sobre la falacia de que uno puede o debe tener lo uno sin lo otro.  La alta magia reconoce la condición dualística pero no le importa si la vida es agridulce o dulce y amarga; más bien busca obtener a voluntad cualquier perspectiva perceptual arbitraria.

Como objetivo de la transmutación se puede escoger arbitrariamente cualquier estado mental, pero los que aquí se ofrecen tienen una virtud específica.  El primero es un antídoto contra el desequilibrio y la posible locura del trance mágico.  El segundo es un específico contra la obsesión con las prácticas mágicas de la tercera sección.  Ellos son:

1) Risa/Risa
2) No apego/No desinterés

La obtención de estos estados mentales se logra mediante un proceso de meditación continua.  Uno trata de entrar en el espíritu de la condición cada vez que sea posible y de pensar en el resultado deseado en otros momentos.  Mediante este método se puede establecer un fuerte hábito mental nuevo.

Considera la risa: es la emoción más alta, pues puede contener a cualquier otra desde el éxtasis a la aflicción.  No tiene opuestos.  El llanto es meramente una forma subdesarrollada de risa que limpia los ojos e invoca ayuda para los niños.  La risa es la única actitud sostenible en un universo que es una broma gastada a sí misma.

El truco es ver cómo esa broma se gasta incluso en los sucesos neutros y terribles que nos rodean.  No somos quiénes para cuestionar la aparente falta de gusto del universo.  Busca la emoción de la risa en lo que deleita y divierte, búscala en lo neutro o sin sentido, búscala incluso en lo horrible y repugnante.  Aunque al principio se haga forzadamente, uno puede aprender a sonreír internamente ante todas las cosas.

El no apego/no desinterés es lo que mejor describe la condición mágica de actuar sin avidez de resultado.  Es muy difícil para los seres humanos decidir algo y luego hacerlo meramente por sí mismo. Pero es precisamente esta habilidad lo que se requiere para realizar actos mágicos.  Lo único que sirve es una conciencia enfocada en un solo punto.  El apego se debe entender tanto en sentido positivo como negativo, pues su otra cara es la aversión.  El apego a cualquier atributo de uno mismo, a la propia personalidad, a las propias ambiciones, a las propias relaciones o experiencias sensoriales (o igualmente, la aversión a cualquiera de éstos) resultará limitante.

Por otra parte, es fatal perder el interés en estas cosas pues ellas constituyen el sistema simbólico o realidad mágica de uno.  Más bien, uno intenta tocar con mayor ligereza las partes sensibles de la propia realidad, a fin de rechazar la mano fatal del codicioso deseo y del aburrimiento.  De esta manera puede uno ganar libertad suficiente para actuar mágicamente.

Además de estas dos meditaciones existe una tercera forma de metamorfosis, más activa, que involucra los hábitos cotidianos.  Pese a lo inocuos que pueden parecer, los hábitos de pensamiento, palabra y obra son el ancla de la personalidad.  El mago busca soltar esa ancla y arrojarse libre en los océanos del caos.

Para proceder, selecciona al azar cualquier hábito menor y bórralo de tu comportamiento: a la vez, adopta al azar cualquier nuevo hábito.  Tus elecciones no deben involucrar nada que tenga una importancia espiritual, egocéntrica o emocional, ni debes escoger algo en lo que sea posible fracasar.  Mediante la persistencia en comienzos tan simples te volverás capaz prácticamente de cualquier cosa.

Todos los trabajos de metamorfosis se deben registrar en el diario mágico.

MAGIA

El éxito en esta parte del programa de estudios depende de cierto grado de maestría en los trances mágicos y la metamorfosis.  Esta instrucción mágica involucra tres técnicas: ritual, sigiles y sueños.  Además, el mago se debe familiarizar al menos con un sistema adivinatorio: cartas, observación de una bola de cristal, runas, péndulo o varita divinatoria.   Los métodos son infinitos.  Con todas las técnicas, trata de silenciar la mente y dejar que la inspiración proporcione algún tipo de respuesta.  Cualquiera sea el instrumento o sistema simbólico que se use, éstos sólo ofrecen un receptáculo o amplificador de las habilidades internas.  Ningún sistema adivinatorio debe involucrar una excesiva aleatoriedad.  No se recomienda la astrología.

El ritual es una combinación del uso de armas fabricadas con talismanes, gestos, sigiles visualizados, conjuros verbales y trance mágico.  Antes de proceder con sigiles o sueño, es esencial desarrollar un Ritual de Destierro efectivo.   Un ritual de destierro bien construido tiene los siguientes efectos.   Prepara al mago para la concentración mágica con mayor rapidez que cualquier ejercicio de trance por sí solo.  Permite al mago resistir la obsesión si se encuentran problemas con experiencias de sueño o con sigiles que se vuelvan conscientes.  También protege al mago de cualquier influencia oculta hostil que lo pueda atacar.

Para desarrollar un ritual de destierro, adquiere primeramente un arma mágica: una espada, daga, vara o quizá un anillo grande.  El instrumento debe ser algo que impresione a la mente y además debe representar las aspiraciones del mago.  Sería imposible exagerar las ventajas de confeccionar a mano nuestros propios instrumentos o descubrirlos de alguna forma extraña.  El ritual de destierro debe contener como mínimo los siguientes elementos.

En primer lugar, el mago describe con el arma mágica una barrera alrededor de sí mismo.   Además visualiza con fuerza esta barrera.  Son preferibles las figuras tridimensionales.  Véase la figura 1 más adelante.

En segundo lugar, el mago enfoca su voluntad en una imagen visualizada: por ejemplo, la imagen del arma mágica, o su propio tercer ojo imaginario, o quizás una bola de luz dentro de su propia cabeza.  Además o alternativamente, se puede usar la concentración en un sonido.
En tercer lugar, la barrera se refuerza con símbolos de poder trazados con el arma mágica.  Se puede usar la tradicional estrella de cinco puntas o pentagrama, o la estrella de ocho puntas del Caos, o cualquier otra forma.  También se pueden usar palabras de poder.

En cuarto lugar, el mago aspira al vacío infinito mediante un esfuerzo breve pero definido por dejar de pensar.

Sigiles

El mago puede requerir algo que no sea capaz de obtener a través de los canales normales.  A veces es posible provocar la coincidencia necesaria mediante la intervención directa de la voluntad siempre que esto no cause al universo una tensión demasiado grande.  El mero acto de desear es rara vez efectivo, puesto que la voluntad entra en un diálogo con la mente.  Esto diluye la capacidad mágica de muchas maneras.  El deseo se vuelve parte del complejo del ego; la mente se vuelve ansiosa de fallar. A fin de reducir el miedo al fracaso, surge la voluntad de no cumplir el deseo.  Pronto el deseo original es una masa de ideas en conflicto.  A menudo, el resultado que se deseó se manifiesta únicamente cuando ha caído en el olvido.  Este último hecho es la clave de los sigiles y la mayoría de las formas de conjuro mágico.   Los sigiles funcionan porque estimulan a la voluntad para que opere de manera subconsciente, pasando por alto a la mente.

La operación de un sigilo tiene tres partes.  Se construye el sigilo, se borra de la mente el sigilo, se carga el sigilo.  Al construir un sigilo, el objetivo es producir un jeroglífico del deseo, estilizado de modo que no sugiera inmediatamente dicho deseo.  No es necesario usar complejos sistemas de símbolos.   La Figura 2 muestra maneras de construir sigiles con palabras, con imágenes y con sonidos.  Los temas de estos conjuros son arbitrarios y no recomendados.  Para olvidar efectivamente el sigilo, se deben desterrar de la conciencia normal de vigilia tanto la forma del sigilo como el deseo asociado.  El mago lucha contra toda manifestación de cualquiera de éstos forzando su atención hacia otros asuntos.  A veces el sigilo se puede quemar, enterrar o arrojar al océano.  Es posible olvidar un conjuro verbal mediante su repetición constante ya que esto termina por vaciar de la mente el deseo asociado.  El sigilo se carga en momentos en que la mente ha logrado la inmovilidad mediante el trance mágico, o cuando una alta emocionabilidad paraliza su funcionamiento normal.

En tales momentos uno se concentra en el sigilo, ya sea como imagen mental, mantra, o dibujo.  Algunos momentos aptos para la carga de sigiles son los siguientes: durante el trance mágico; en el momento del orgasmo o de un gran júbilo; en momentos de mucho miedo, rabia o vergüenza; o cuando surge una intensa frustración o desilusión.  Alternativamente, cuando surge otro deseo fuerte, este deseo se sacrifica (olvida) y en vez de él uno se concentra en el sigilo.  Después de mantener al sigilo en la mente durante el mayor tiempo posible, es aconsejable desterrarlo evocando la risa.

Se debe llevar un registro de todo trabajo con sigiles pero no de manera tal que provoque una deliberación consciente sobre el deseo sigilizado.

SUEÑO

El estado de sueño proporciona una conveniente salida hacia los campos de la adivinación, las entidades y la exteriorización o  experiencia “fuera del cuerpo”.   Todos los seres humanos sueñan cada noche de sus vidas, pero pocos pueden narrar regularmente sus experiencias, ni siquiera unos minutos después del despertar.  Las experiencias de sueño son tan incongruentes que el cerebro aprende a evitar que interfieran con la conciencia de la vigilia.  El mago aspira a obtener pleno acceso al plano del sueño y a asumir control de él.  Invariablemente, el intento de hacerlo envuelve al mago en una batalla extraña y mortal con su propio censor psíquico, que empleará casi cualquier táctica para negarle estas experiencias.

El método único de obtener pleno acceso al plano del sueño es mantener en todo momento un libro y un instrumento de escritura junto al lugar en que se duerme.  En él se han de registrar los detalles de todos los sueños tan pronto como sea posible después de despertar.

Para asumir control consciente sobre el estado de sueño, es necesario seleccionar un tema de sueño.  El mago debe empezar con experiencias simples, tales como el deseo ver un objeto (real o imaginario) en particular y dominar esto antes de intentar la adivinación o la exteriorización.  El sueño se establece visualizando con fuerza el tema deseado en una mente por lo demás reducida al silencio, inmediatamente antes de dormir.  Para experiencias más complejas se puede emplear el método de los sigiles.

Es mejor mantener el registro de sueños separado del registro mágico, ya que aquél tiende a volverse voluminoso.  Sin embargo cualquier éxito importante debe transferirse al diario mágico.

Aunque uno puede llegar a temer su vista, un registro mágico mantenido adecuadamente es la garantía más segura de éxito en el trabajo de Liber MMM: es tanto una obra de referencia con la cual evaluar el progreso como, lo que es más importante, un aliciente para un esfuerzo mayor.